No vas a usar menos software.

Vas a dejar de aprender a usarlo.

Perkins

Categorías:

AnálisisAdding Technology

2026-03-31

img blog

He vivido muchas de las promesas que la tecnología nos ha ido haciendo a lo largo de los años. Algunas se cumplieron, otras no, y otras llegaron mucho más tarde de lo que esperábamos. Cuando estudiaba informática en la UPV de Valencia, a finales de los 80, hablábamos de sistemas que entendieran a las personas, de ordenadores que no obligaran al usuario a adaptarse a ellos, de interfaces naturales. Era una idea recurrente. También, siendo sinceros, bastante lejana de la realidad que teníamos delante.


En aquel momento, usar software era un ejercicio de aprendizaje constante. No hablo solo de complejidad técnica, hablo de uso cotidiano. Para hacer algo sencillo, tenías que saber por dónde empezar, en qué menú estaba cada opción, en qué orden ejecutar cada paso. El sistema no estaba pensado para ayudarte, estaba pensado para ser utilizado por quien sabía cómo funcionaba. Y eso marcó durante años la forma en la que entendimos las aplicaciones.



Han pasado más de tres décadas, y aunque la tecnología ha avanzado muchísimo —internet, web, movilidad, cloud— hay algo que, en esencia, no había cambiado tanto como parecía: seguíamos diseñando software alrededor de la estructura interna del sistema, no alrededor de lo que la persona quería conseguir. Hemos mejorado la experiencia, sí, pero el modelo seguía siendo el mismo. La aplicación te decía: “aprende cómo estoy organizada y entonces podrás usarme”.


Lo que empieza a cambiar ahora, y esta vez de verdad, no es la tecnología en sí, sino la forma de interactuar con ella. Por primera vez estamos viendo aplicaciones que dejan de girar en torno a sus pantallas y empiezan a girar en torno a los objetivos del usuario. Aplicaciones que no te obligan a navegar, sino que te permiten expresar lo que necesitas y se encargan de preparar el camino.


No me gusta etiquetar esto con términos que suenan más a moda que a realidad. En el fondo es algo mucho más sencillo de explicar: sistemas que entienden lo que quieres hacer y trabajan para dejarlo listo. Sin rodeos, sin obligarte a recorrer un laberinto de opciones.


El cambio es profundo, porque rompe con una forma de diseñar software que llevamos arrastrando décadas. Hasta ahora, el usuario se adaptaba al sistema. A partir de ahora, el sistema empieza a adaptarse al usuario. Y no hablo solo de comodidad. Hablo de eficiencia, de reducción de fricción y, sobre todo, de una forma distinta de entender el papel del software dentro de una organización.



Piénsalo en términos muy simples. Durante años, cualquier acción implicaba una secuencia de pasos: entrar en una pantalla, buscar una opción, rellenar un formulario, confirmar. Ahora ese recorrido puede comprimirse en algo mucho más natural: expresar lo que necesitas. A partir de ahí, el sistema interpreta, prepara la acción, te muestra el resultado y te pide confirmación. No desaparece el control. Desaparece el esfuerzo innecesario.


Y aquí hay algo importante que conviene no perder de vista, sobre todo después de tantos años viendo cómo evolucionan estos sistemas. La tecnología puede —y debe— ayudar, pero no debe decidir por ti. En todos los procesos donde hay impacto real —dinero, operaciones, compromisos— la última palabra tiene que seguir siendo humana. Lo que cambia es todo lo anterior: la preparación, la propuesta, la ejecución previa. El sistema deja de ser una herramienta pasiva y pasa a ser un asistente activo.


Esto, bien planteado, tiene consecuencias muy relevantes. Reduce tiempos de forma drástica, elimina errores derivados de procesos manuales y, algo que muchas empresas subestiman, mejora la adopción. Porque cuando el software deja de ser algo que “hay que aprender” y pasa a ser algo que “te entiende”, la resistencia desaparece.



Ahora bien, también conviene ser claro en algo que veo constantemente en proyectos actuales. Esto no se consigue añadiendo una capa superficial o “poniendo un chat”. Ese es probablemente uno de los errores más habituales. El cambio no está en la interfaz, está en la arquitectura. Para que un sistema funcione así, necesitas tener muy claro qué puede hacer, cómo lo hace, qué datos utiliza y qué reglas gobiernan cada acción. Necesitas orden, coherencia y control.


Si el sistema por debajo está fragmentado, si los datos no están bien definidos o si las integraciones son frágiles, lo único que consigues es trasladar el problema a otro sitio. Puede parecer más moderno, pero no es más eficaz. De hecho, puede ser incluso más peligroso, porque da una falsa sensación de simplicidad.


Desde la perspectiva de alguien que ha vivido el efecto 2000, el cambio al euro y varias oleadas tecnológicas más, hay una lección que se repite siempre: los grandes avances no vienen solo por la tecnología, vienen cuando esa tecnología se apoya sobre una base sólida. Cuando hay control, cuando hay criterio y cuando hay una visión clara de lo que se quiere construir.



Lo interesante de todo esto es que, de alguna manera, estamos empezando a cumplir una de aquellas ideas que parecían lejanas cuando empezábamos en este sector. Durante años hemos construido sistemas cada vez más potentes, pero no necesariamente más naturales. Ahora empezamos a ver sistemas que, además de ser potentes, son capaces de entender.


Y eso cambia la relación entre las personas y la tecnología.


No creo que desaparezcan las pantallas ni los menús. No lo hicieron antes y no lo harán ahora. Pero sí creo que dejan de ser el punto de partida. Pasan a ser un apoyo, no el camino principal. El punto de entrada ya no es “por dónde empiezo”, sino “qué necesito”.


Después de tantos años viendo cómo evoluciona esta industria, hay pocas cosas que realmente me sorprendan. Esta es una de ellas. No por lo que hace, sino por lo que representa. Es la primera vez que el software empieza, de verdad, a adaptarse a la forma en la que pensamos las personas, y no al revés.


Y eso, más que una mejora, es un cambio de paradigma.





#InteligenciaArtificial #TransformacionDigital #ExperienciaDeUsuario #UX #TecnologiaEmpresarial #Software #Innovacion #Digitalizacion #FuturoDelTrabajo #Automatizacion #Productividad #ITStrategy #CIO #CTO #TecnologiaYNegocio